Yo conozco la historia de un tipo que se enamoró desde una ventana.
Es la historia de un amigo, vive en México, en el D.F., trabaja en la octava planta de un edificio, en unas oficinas en el centro de la ciudad.
Y un día, estaba con la mirada perdida en el smog del D.F. cuando bajó la mirada del cielo a la calle; o más bien del smog al cielo, porque allí estaba ella, la dulce Carola, de belleza soberbia, radiante cruzaba la calle, y a sus pasos se detenía toda la ciudad. En frente, había un edificio en obras, y todos detenían su ritmo frenético para observar aquella mujer.
Un obrero estuvo tentado de lanzarle un piropo, pero el de al lado le dio un codazo para callarlo; tal era el silencio litúrgico que imponía esa mujer. Y mi amigo se quedó embobado mirando aquella mujer, cruzando la calle... Ella iba pensando en lo suyo, pensando quizás en lo duro que iba a ser su nuevo trabajo en el restaurante de la esquina. Se quedó embobado viendo cómo la puerta del restaurante devoraba a aquella mujer menuda, y supo mi amigo que nada sería igual.
A la mañana siguiente, después de haber estado toda la noche pensando en aquella mujer, mi amigo salió a la ventana, se asomó... Y allí la encontró. Y aquella cita era diaria, aquella cita se convirtió en una obsesión; día a tras día mi amigo se asomaba a la ventana y la veía pasar, se preguntaba como sería ella, como sería su vida, como despertaría, como dormiría. Pasaban los días, y pasaban los meses, y mi amigo a veces creía percibir el perfume de ella desde lo alto del edificio, fíjate. Creía escucharla tararear una canción y la melodía le perseguía durante todo el día. Y pasaban los meses, y pasaron años... Y mi amigo asomado a la ventana, preocupándose cuando la veía caminar bajo la lluvia sin paraguas, preocupado cuando la creía ver mas delgada... Paso mucho tiempo, y muchas veces estuvo tentado de bajar los ocho pisos para decirle a aquella mujer, que: ¡que diablos! que la amaba. Pero no lo hizo.
Y paso mucho tiempo, cuatro años asomado a la ventana, y planeando el momento preciso para acercarse a ella... Y por fin tomo una decisión: sería este día. Ese día terrible, mi amigo se sorprendió un poco cuando no la vio pasar por debajo de su ventana, pero aún así se fue a buscarla al restaurante; buscó a Carola entre las mesas pero no la encontró, así que preguntó al encargado. Le dijo que Carola se había marchado, no del restaurante, del D.F... Se había ido a Acapulco con su familia, y no iba a volver más...
Y mi amigo supo del sabor amargo de la derrota. Supo que aquella mujer no volvería a cruzar por debajo de su ventana, y subió los ocho piso arrastrando los pies, y no se sorprendió cuando en la octava planta encontró a todo el mundo alborotado, de un lado para otro, frenéticos. Alguien con el rostro desencajado le dijo que la empresa había quebrado, que estaban en la bancarrota, así que todos en la calle. En un día había perdido todo: la mujer que amaba, el trabajo,... Volvió para casa, no muy sorprendido, todo encajaba. El mundo se derrumbaba y lo hacia todo de una vez
Durante mucho tiempo estuvo abandonándose en casa, sin saber que hacer, y solamente pensando en la Dulce Carola. Primero sin el valor para salir a buscarla a Acapulco, y luego sin la plata necesaria. Pasó otro año, 5 años desde que vio a Carola por primera vez, y decidió, pues, tomar una decisión. Empezó a buscar trabajo, pero mi amigo tenia 39 años, y en México no es fácil encontrar trabajo a esa edad, porque ya no eres el joven agresivo que buscan las empresas, sabes?, y en todas las entrevistas de trabajo le decían que no y que no. Así que mi amigo decidió tomar una decisión que cambió su vida. Decidió buscar a un coyote (un coyote en México es un tipo que se dedica a negocios turbios). Veréis, mi amigo buscaría a un coyote para que le hiciese una falsificación de la partida de nacimiento; mi amigo bien podría aparentar 34, así que le pediría al coyote una partida de nacimiento que dijera que tiene 34 para así poder acceder a algún puesto de trabajo. Así pues, mi amigo se fue para la Plaza de Santo Domingo, cerca del Zócalo, donde están los coyotes...Y ahí tienes a mi amigo perdido, colgado de un lado para otro. Se acabó perdiendo entre las callejuelas, y apareció en un callejón inhóspito, en un portal antiguo, viejo. Observó como un anciano le sonreía y le hacia señas para que le siguiera. Mi amigo siguió a aquel misterioso hombre, y supo que era un coyote. Le dijo: - yo soy tu hombre, se lo que necesitas, - si ya se, necesito una partida de nacimiento que falsifique que tengo 34, - vale, vale, dame tus datos. Empezó a tomar datos, y mientras tomaba datos, el viejo coyote, le dijo:
-¿ Alguna vez estuviste en Acapulco?
Y a mi amigo le dio un vuelco al corazón y se deshacía en el ácido del recuerdo, - Nunca.- El viejo le dijo: " Veras, yo vivo cerca de la autopista hacia Acapulco, cerca de Tepozán, ¿Conoces la curva del autopista?" ¿conocéis la leyenda, verdad?, mi amigo también; la del fantasma que hacía autostop en el mismo sitio, que se subía en el primer coche y desaparecía en la misma curva en que se mato... Aquella carretera estaba deshabitada. Casi nadie pasaba por allí por miedo al fantasma. mi amigo asintió, y el viejo le dijo: "Pues veras, muchas veces he estado tentado de agarrar la autopista para Acapulco y empezar de nuevo... Espera un momento". Y mi amigo, se quedó pensando en Acapulco y mil huidas. Al rato vino el viejo coyote, con los documentos falsos, y se fue para casa. Aquella noche sólo pudo dormir con el recuerdo de la Dulce Carola .
A la mañana, el teléfono sonó bien temprano. Alguien al otro lado le decía: "Oye que tienes que venir a la reunión, que es urgentísimo, que tienes que estar aquí, vente para la oficina!". Y mi amigo colgó el teléfono, maldiciendo al tipo al otro lado de la línea: "¡la oficina!..bah". El caso es que antes de despedirse, el coyote le había dicho: "Ten cuidado, vuelves a tener 34 años, no repitas lo errores". Y pensó en las palabras del coyote mientras se despertaba; encendió la radio, y en la radio las noticias de otras veces... Mi amigo buscando los papeles del coyote; no los encontraba... De repente alguien dijo la fecha: era la de hacía 5 años. Bajó corriendo las escaleras y compró el primer periódico que vio. Miró la fecha... y era la de hacía cinco años. Volvía tener 34 años. Agarró el primer taxi que vio, se fue para su oficina volando, subió las ocho plantas corriendo, y allí estaba todo igual: su mismo despacho, la misma gente...Y la misma ventana. Mi amigo se acercó a ella, se asomó y su aliento se detuvo; como toda la ciudad, al paso de la Dulce Carola. Todo empezaba de nuevo.
Ahí tienes a mi amigo, con todo el futuro por delante, o con todo el pasado, no se muy bien. Volviendo a mirar por la ventana y encontrándose con aquella mujer; ahora jugaba con ventaja, porque conocía los plazos del tiempo que le quedaba. Aún así, dejó pasar el primer año deleitándose, asomándose por la ventana, y planificando bien la declaración de amor; pensando en la pose precisa, en las palabras adecuadas, y dejó pasar el tiempo. Un día se presentó en el restaurante a la hora de comer, se sentó en la primera mesa que vio libre, y vio a Carola, deambulando entre las mesas, se acercó, se puso delante de él, y le dijo: "¿Qué desea?". Aquel era el momento, ésa era su oportunidad, así que su garganta se tensó como una guitarra, y mirándola le dijo:
"Una sopa de cebolla y un filete de ráchela bien cocido, por favor".
Carola tomó nota y se fue. Mi amigo se estuvo maldiciendo toda la noche, así que al día siguiente,ahí le tienes, sentando a la mesa, mirando a Carola, clavando sus pupilas en las de ella y diciendo: "una sopa de cebolla y unos tacos de camarones, por favor". Y al día siguiente, armándose de valor: "Una sopa de cebolla sólo, por favor". Y así, día tras día, asomándose por las ventanas viéndola pasar, y a la hora de comer asomándose a una sopa de cebolla... Y el tiempo pasaba. A veces mi amigo creía que ella fijaba su vista en él, y entonces, ahhhh amigo... Entonces las palomas del parque volaban, los borrachos en las tabernas brindaban a su salud, los feligreses en las iglesias se abrazaban, y los soldados en primera línea de fuego se daban largos besos en la boca. Qué va. Ella no reparaba en él. Y pasaba el tiempo, pasaban los días, pasaban los meses, y pasaban los años, años de sopa de cebolla. Por fin llego el momento; no podía retrasar más la declaración. Al día siguiente Carola se iba, y aquella noche casi no durmió mi amigo. Pero al día siguiente ahi se presento, se acercó a Carola como todos los días, y le dedico una sonrisa, quizás mas afectuosa que otras veces. El caso es que se hizo silencio un instante que pareció eterno, ahí pensó decir "Me gustas cuando callas por que estas como ausente", o no se, quizás, "¿Por qué me despierto de madrugada mientras todos duermen?" Pensó en decirle:" Me dueles mansamente, me dueles, quítame la cabeza, córtame el cuello, porque nada queda de mí después de este amor". Pensó en decirle simplemente: "Quédate conmigo, por favor". Y por fin: "Una sopa de cebolla, por favor". Era inevitable. Mi amigo comió la sopa de cebolla como un condenado a muerte, en calma y en silencio, y se fue para casa. Ni siquiera pasó por su despacho, sabia que la derrota era inevitable, y a mi no me sorprende mucho porque creo que alguien dijo una vez: que "los amores cobardes, no llegan ni amores, ni a histórias; se quedan ahí, ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar".
Al principio mi amigo se derrumbó, pero luego.... Luego también, pero trató de buscar de nuevo al coyote para encontrar la posibilidad de.... De yo qué sé. Y se fue para la plaza de Santo Domingo, y rebuscando encontró el nuevo callejón y el antiguo portal... Y no. Encontró una sucursal del Fondo Monetario Internacional; esos eran otros coyotes, no le interesaban. Así que recordó las palabras del viejo coyote: cerca de Tepozlan, recordó la curva del autostopista. Agarró el carro y se fue para allá... No se sorprendió cuando se encontró un poblado fantasma; aquel pueblo era una sombra del pasado, todo ruinas, abandonado desde hacía mas de 50 años. Empezaba a hacerse de noche. Mi amigo se sonrió, asumió la derrota y decidió volver a casa cuando ya era noche cerrada. Entró en el coche y, al poco de salir del pueblo, encontró a una chica haciendo autostop en el arcén. Mi amigo no lo dudó, paró, bajó la ventanilla, y "¿A dónde vas?": - al D.F. – "Pues sube", y al poco de subirse ella dijo: - tenga mucho cuidado en la siguiente curva. Y apenas pudo acabar la frase, porque en la última palabra sonó el reventón de una rueda, así que mi amigo, se tuvo que hacer a un lado de la carretera, y dijo: "disculpa"... Y tenías que ver la cara del autoestopista. Porque la curva quedaba lejos.
Bueno...Pues, se detuvieron, él bajó a cambiar la rueda, y ella con él... Y empezaron a hablar; una conversación trivial, pequeñas cosas, que fueron creciendo como bolas de nieve hasta convertirse en grandes cosas - ¿Y tú de dónde eres?, - Pues yo del D.F., y él le preguntaba :"Y a qué te dedicas", y ella decía: "antes estudiaba, pero ya no"... Al rato no sé que le estaría contando él porque ella se descojonaba de risa, y jamás nadie había tardado tanto en cambiar una rueda, la verdad. Y la noche pasaba, y mi amigo le empezó a contar la história de la dulce carola, del coyote, y de la ventana, y de la sopa de cebolla, y le decía a la mujer: "¿Te lo crees?", y la mujer decía:
"Si yo te contara... Yo sé lo que es desaparecer justo en el momento preciso, yo sé lo que es repetir la história una y otra vez.... Yo te entiendo".
- ¿Tu crees en los amores a primera vista? – ¿acaso existen otros?
Aquella mujer, la autostopista era hermosa, no se si tanto como Carola, pero era hermosa, triste pero hermosa. Aquel silencio fue eterno, y él le dijo: volvamos al coche, te llevo al D.F. Y mientras se subían al coche, el pensó en decirle: "Quédate conmigo, huyamos juntos a cualquier sitio, empecemos de nuevo, yo que se!", y quizás ella pensaba lo mismo, pero, sin embargo, dijo: "Ten cuidado con esa curva". Y mi amigo tuvo mucho cuidado, paso la curva, y con los ojos fijos en la carretera, mi amigo no se atrevía a mirar en el asiento de al lado. Quizás ella también se había marchado como la Dulce Carola y volvía a estar solo, y sabiéndose solo, se dirigió hacia la autopista y cuando iba a entrar en ella escucho una voz al lado que decía:
"¿Alguna vez has estado en Acapulco?"
Mi amigo miro en el asiento de al lado y hay seguía ella, ahora estoy seguro era mas hermosa que Carola, mi amigo dijo:" Nunca", y ella le dijo: "Pues llévame". Yse fueron, y así siguen en la carretera. Mi amigo no volvió a ver a Carola, porque lo importante no era Acapulco, lo importante era el viaje, y saber que hay que tener memoria para no repetir los errores y saber que la história no se debe repetir.
Sobre los fantasmas, no sé si creer. Yo no sé si hay vida después de la muerte. Hay gente que se cuestiona si hay vida antes de la muerte. Yo personalmente me cuestiono si hay vida antes de las 12 de la mañana...
El caso es que por aquella carretera ahora pasan después de media noche, no se si existe un coyote que me devuelva a mi pasado, no creo, pero yo personalmente no dejare que pases por debajo de mi ventana sin pedirte que te quedes conmigo, ni que subas a mi coche sin que emprendamos una urgente huida.
sábado, 17 de agosto de 2013
¿Nunca te ha pasado?
¿Nunca te ha pasado que eres feliz, y crees que la felicidad será eterna?
¿Que no puedes evitar lamentar el dolor ajeno pero simplemente no puedes ponerte en los zapatos de nadie más precisamente por creer que nada te arrancará del pecho la esencia de la felicidad?
¿Que todo llanto te parece lejano y toda injusticia es extranjera de tu mundo...?
Hasta que un día...
...Todo acaba.
Si, me ha pasado.
Pasa cientos de veces
.
Justo ahora no soy el único ni el primero.
Y seguirá pasando mientras sigamos respirando, soñando, amando y creyendo.
miércoles, 5 de enero de 2011
Más Ideología de Cartón.
Directo al grano:
Querido amigo, la Centro Izquierda no existe. La trazada línea política que nos etiqueta como izquierdistas o derechistas es una simple excusa para aplicarnos a nosotros, los izquierdistas, el popular dicho: "los extremos siempre son malos".
¿Como puede ser malo luchar por la igualdad?. Quien es de centro izquierda dice serlo por una serie de simples razones:
- Les aterra la palabra "comunismo", porque creen que si algún día (ojalá) llegásemos a ser un feliz estado comunista, no habría de existir la propiedad privada. (Cosa de ignorancia cultivada)
- Simpatizan con lo que les han explicado de socialismo, pero consideran una raya que piensen que apoyan a Chavez. POR CONSIGUIENTE se ofenden cuando les dicen que son socialistas, o simplemente dicen que el socialismo del siglo XXI no es socialismo, sino cualquier otra mierda.
- Son de Izquierda por no dejar. Es decir que son semi-apolíticos. Y como muchas veces he dicho que el apoliticismo es un nefasto estado de ignorancia está de más recordar que los "centro-izquierdistas" no son más que pendejos, o derechistas difrazados.
Como dije en la última vez: no tengas miedo, comprar un lindo reloj victorinox después de haber ahorrado muchísimo no hace que estés cambiándote de la izquierda a la derecha. Déjate de pendejadas.
Luchar en contra del sistema capitalista no es luchar contra las marcas: es luchar contra los mojones elegantes que se lucran a costillas de esas marcas, es luchar por que algún día no hayan mojones elegantes que se lucren, y que quienes fabrican los zapatos que calzas con mucho orgullo se ganen su buena tajada.
Yo no quiero que Venezuela sea una potencia mundial nunca en la vida: yo quiero que en Venezuela hayan obreros que quieran ser obreros ya que sin obreros no hay edificios. No quiero ingenieros civiles millonarios y obreros viviendo en la miseria. Que un obrero pueda, siendo obrero, comprarle a sus hijos el Nintendo Wii que siempre quisieron tener. Eso es lo que quiero.
No Hay Nada Más. en el post siguiente te hablaré de la Venezuela que quiero.
lunes, 3 de enero de 2011
Ideología de Cartón.
Cuando un "comunista" compra un par de zapatos nike, o un iPod con el dinero ganado de un mes (o varios, lo más seguro) de trabajo, no se conviritió en "capitalista" como muchos pendejos piensan. O necesitaba un calzado y le llamó la atención un par de zapatillas de dicha marca, o siemplemente es otra triste víctima del consumismo.
Cuando un "comunista" le da una limosna a un pobre y se siente realizado por haber hecho tal caridad, no dejó de ser comunista. Simplemente nunca lo fue y jamás lo será.
Cuando un consumista se considera anti-comunista y "capitalista" porque le gusta hacer shopping en el sambil, es un pendejo que es preso de todas las "necesidades" que las tiendas del centro comercial le cubren. No hay ideología, solo hay dominación por parte del querido post-modernismo.
No hay nada más.
No me hablen de Ideología de cartón entonces.
lunes, 27 de diciembre de 2010
Desde lo básico, para el Escualidismo escéptico y heredado.
Hace tiempo un colega me mostró una curiosa foto del popular logotipo del rostro del Che Guevara, con la intencion de "hacerme reflexionar". Dicho logo, lejos de hacerme caer en discusión, lo que hizo fue causarme gracia. No era la primera vez que ese estimado colega buscaba entablar una discusión conmigo de por qué el capitalismo es bueno y el comunismo es bueno. Los argumentos de esta clase de gente son siempre los mismos. Y aunque debo reconocer que este individuo en particular era un carajo bastante leído, no por eso deja de ser ignorante. Es importante recordar la frase "La arrogancia intelectual es el disfraz de la ignorancia". Y en efecto, en una de nuestras largas discusiones sobre política y economía, surgió el tema de las FARC. Tuve el atrevimiento de invitarlo inocentemente a que leyera sobre un fulano Jorge Eliecer Gaitán, y al ver que lejos de hacerlo y con ganas de seguir discutiendo, le pregunté si sabía el origen de las FARC. Su respuesta fue la siguiente: "Las FARC surgieron como uno de los planes de la basura de Fidel Castro para exportar su modelo a América Latina y el resto del mundo". Sin comentarios, desde ese momento, jamás volví a dirigirle la palabra a ese pana.
Punto y Aparte, entre guiones.
Antes de hablar del logotipo mostrado antes, tengo que algo que decir: El escualidismo tiene varios tipos, pero jamás deja de ser escualidismo. Muchas veces es cuestión de ignorancia, otros tipos de escuálidos heredaron esa cualidad (o discapacidad, mejor dicho, de sus padres). Los que son escuálidos NO por la ignorancia son perversos. No hay para donde agarrar, por eso digo. Toda aquel persona que siga a algún partido político de oposición, no es de fiar: tiene dos opciones, o es pendejo o es perverso. La primera opción es más probable.
Ser Escuálido no significa estar en contra de Chávez y de lo que su gobierno representa, va más allá de eso. Los chavistas tienen la popular costumbre de creer que escuálido es sinónimo de opositor. La corrección es oportuna: Casi todo escuálido es opositor, mas no todo opositor es escuálido.
El escuálido generalmente no piensa, deja que su televisor y globovisión piensen por él/ella. Si globovisión le dice a el/ella que recibir damnificados en el palacio presidencial es malo, eso es cierto. Si globovisión le dice que un cura pedófilo tiene perdón de Dios si está en contra de Chavez, eso es cierto. Si globovisión le dice que Carlos Andrés Pérez es lo más parecido a Simón Bolívar (a pesar de que se ignore sobre quién fue y que hizo Simón Bolivar) eso es cierto. Por consiguiente, con este escuálido no se puede hablar, se ve retratado en las cuñas de VTV de ¡No se lo digas a nadie!. Si este escuálido está estudiando en la universidad, tiene dos opciones: Si está en la UNEFA/UBV, es una vergüenza para él, y hará todo lo posible por estudiar en un hervidero "público" como UCV/USB/LUZ/ULA/UDO/etc. Si estudia en dichos hervideros públicos, es aquél que vive de marcha en marcha pelando las nalgas. Soltando diarrea cada vez que abre la boca. Siente un tremendo asco por los pelabolas como nosotros, y no puede evitar sentirse superior ante una persona que sea o aparente ser más humilde que él/ella. No es su culpa, sus padres son/fueron iguales a él/ella. Cabe destacar en esta categoría descrita, también cabe más de un chavista que está con Chávez pero "por no dejar". Típicos hijos de militares y/o funcionarios del gobierno que son como camaleones: cambian de color depende de donde se encuentren. La vida de un escuálido corriente se basa en el blackberry, las rumbas en altamira, los "nintendos" de última generación, y los viajes a margarita. ¿Como pueden ellos dirigir un país? ¿Saben ellos lo que es "pueblo"?. Por eso digo, es imposible tener a una Maria Corina Machado como presidente de Venezuela. O peor aún: un Leopoldo López.
En esta enormde descripción caben también los mal-llamados Ni-Ni. Sin excepción.
Es necesario saber que el apoyo a Chávez surge a partir del hecho de que su aspiración esencial es darle valor a lo que es Venezolano, y más aún, a lo que es Latino-Américano. ¿Cómo un Venezolano puede estar en contra de eso?. Es normal estar en contra de muchas de las medidas aplicadas, más no del objetivo, ya que debe ser el objetivo de todos, tanto los pro-gobierno como de los opositores. Más no es así, los opositores, 99% escuálidos lo único que quieren es ver muerto o preso a Chávez. No hay futuro después de eso. Ver muerto o preso a Chavez es un pensamiento muy anti-demócrata. Pero bueno... Sin Comentarios.
Básico.
Cierro el guión.
Volviendo al tema del logotipo del Ché iPodniano y admirador de las Nike. Yo pregunto: ¿Qué tiene eso de malo?¿Tienen los revolucionarios la obligación de privarse de las tecnologías e incluso ropa para ser revolucionarios?¿Por qué los escuálidos no dan el ejemplo y dejan de comer en areperas socialistas, dejan de comprar teléfonos en Movilnet, dejan de estudiar en la UNEFA, así como muchísimas otras cosas que deberían dejar de hacer? Pero para bloquear la pregunta hecha antes. No somos capitalistas al comprar un iPod, un Blackberry, unos zapatos Nike. Capitalista es Guillermo Zuloaga, Gustavo Cisneros. Nosotros somos pendejos consumistas, si vamos al caso. Si vamos al caso, si fueramos capitalistas, podríamos darnos el lujo de dejar de trabajar cuando queramos por un año, y aún así pudiesemos comprarnos un Blackberry y comprarle a nuestros hijos uno también, y aún sin trabajan pudiesemos darnos el lujo de comer lo que queramos, si engordamos podemos hacer dieta, y repetir la operación. Alguién ya estaría trabajando por nosotros para poder darnos esos lujos. Eso es ser capitalista. Básico. En mi próximo post voy más allá de eso.
Punto y Aparte, entre guiones.
Antes de hablar del logotipo mostrado antes, tengo que algo que decir: El escualidismo tiene varios tipos, pero jamás deja de ser escualidismo. Muchas veces es cuestión de ignorancia, otros tipos de escuálidos heredaron esa cualidad (o discapacidad, mejor dicho, de sus padres). Los que son escuálidos NO por la ignorancia son perversos. No hay para donde agarrar, por eso digo. Toda aquel persona que siga a algún partido político de oposición, no es de fiar: tiene dos opciones, o es pendejo o es perverso. La primera opción es más probable.
Ser Escuálido no significa estar en contra de Chávez y de lo que su gobierno representa, va más allá de eso. Los chavistas tienen la popular costumbre de creer que escuálido es sinónimo de opositor. La corrección es oportuna: Casi todo escuálido es opositor, mas no todo opositor es escuálido.
El escuálido generalmente no piensa, deja que su televisor y globovisión piensen por él/ella. Si globovisión le dice a el/ella que recibir damnificados en el palacio presidencial es malo, eso es cierto. Si globovisión le dice que un cura pedófilo tiene perdón de Dios si está en contra de Chavez, eso es cierto. Si globovisión le dice que Carlos Andrés Pérez es lo más parecido a Simón Bolívar (a pesar de que se ignore sobre quién fue y que hizo Simón Bolivar) eso es cierto. Por consiguiente, con este escuálido no se puede hablar, se ve retratado en las cuñas de VTV de ¡No se lo digas a nadie!. Si este escuálido está estudiando en la universidad, tiene dos opciones: Si está en la UNEFA/UBV, es una vergüenza para él, y hará todo lo posible por estudiar en un hervidero "público" como UCV/USB/LUZ/ULA/UDO/etc. Si estudia en dichos hervideros públicos, es aquél que vive de marcha en marcha pelando las nalgas. Soltando diarrea cada vez que abre la boca. Siente un tremendo asco por los pelabolas como nosotros, y no puede evitar sentirse superior ante una persona que sea o aparente ser más humilde que él/ella. No es su culpa, sus padres son/fueron iguales a él/ella. Cabe destacar en esta categoría descrita, también cabe más de un chavista que está con Chávez pero "por no dejar". Típicos hijos de militares y/o funcionarios del gobierno que son como camaleones: cambian de color depende de donde se encuentren. La vida de un escuálido corriente se basa en el blackberry, las rumbas en altamira, los "nintendos" de última generación, y los viajes a margarita. ¿Como pueden ellos dirigir un país? ¿Saben ellos lo que es "pueblo"?. Por eso digo, es imposible tener a una Maria Corina Machado como presidente de Venezuela. O peor aún: un Leopoldo López.
En esta enormde descripción caben también los mal-llamados Ni-Ni. Sin excepción.
Es necesario saber que el apoyo a Chávez surge a partir del hecho de que su aspiración esencial es darle valor a lo que es Venezolano, y más aún, a lo que es Latino-Américano. ¿Cómo un Venezolano puede estar en contra de eso?. Es normal estar en contra de muchas de las medidas aplicadas, más no del objetivo, ya que debe ser el objetivo de todos, tanto los pro-gobierno como de los opositores. Más no es así, los opositores, 99% escuálidos lo único que quieren es ver muerto o preso a Chávez. No hay futuro después de eso. Ver muerto o preso a Chavez es un pensamiento muy anti-demócrata. Pero bueno... Sin Comentarios.
Básico.
Cierro el guión.
Volviendo al tema del logotipo del Ché iPodniano y admirador de las Nike. Yo pregunto: ¿Qué tiene eso de malo?¿Tienen los revolucionarios la obligación de privarse de las tecnologías e incluso ropa para ser revolucionarios?¿Por qué los escuálidos no dan el ejemplo y dejan de comer en areperas socialistas, dejan de comprar teléfonos en Movilnet, dejan de estudiar en la UNEFA, así como muchísimas otras cosas que deberían dejar de hacer? Pero para bloquear la pregunta hecha antes. No somos capitalistas al comprar un iPod, un Blackberry, unos zapatos Nike. Capitalista es Guillermo Zuloaga, Gustavo Cisneros. Nosotros somos pendejos consumistas, si vamos al caso. Si vamos al caso, si fueramos capitalistas, podríamos darnos el lujo de dejar de trabajar cuando queramos por un año, y aún así pudiesemos comprarnos un Blackberry y comprarle a nuestros hijos uno también, y aún sin trabajan pudiesemos darnos el lujo de comer lo que queramos, si engordamos podemos hacer dieta, y repetir la operación. Alguién ya estaría trabajando por nosotros para poder darnos esos lujos. Eso es ser capitalista. Básico. En mi próximo post voy más allá de eso.
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